miércoles, 5 de agosto de 2009

Cuando el tiempo va hacia atrás...


Por un momento pensé que lo había olvidado...

Como si de pronto, hubiera perdido algo importante dentro de mi mochila, y deseo encontrarlo a como dé lugar. No quedándome tranquilo hasta que lo encuentre...


De pronto, y porque de cuando en vez los planetas se alinean, me surgió un viaje.


Ayer viajé a Viña del Mar por el día. Estaba nublado y algo frío, pero para mí, eso fue maravilloso. Estaba tan nublado como yo mismo. Hubo días anteriores en los que me sentí triste y vacio. Y es normal sentirse así. Hay veces en que no todas las cosas tienen una real explicación, simplemente... son.


Hubo algunos instantes en los que estuve a punto de explotar en Santiago. De echarme a llorar sobre mi cama hasta quedarme dormido. Porque me siento solo. Y aun así, estando rodeado de mucha gente.


Así fue cuando en un mirador, frente a Viña del Mar, con el viento golpeando en mi cara, bajé de su auto, tome mi camara digital, y cuando iba a tomar la tan preciada foto... Bajé la camara. Me apoyé en un amarillo barandal pegado sobre una roca gris, observándolo todo en un profundo silencio.


Sentí pequeñas gotitas de un leve rocío proveniente de cada ola de mar rompiendo casi en mis pies.


Cerré los ojos. Y me dieron ganas de vivir en el. De lanzarme al vacío, sintiendo el frío como si me abrazara toda la vida para transformarse en quietud y calidez.


Durante breves minutos, algo especial se apoderó de mi, me uní al viento y al mar y toda esa belleza que fluía en todas partes en forma de viento, rocío y humedad.


Fue entonces cuando ensimismado, abrí los ojos lentamente. Tomé mi cámara sin que nadie se diera cuenta.


Tomé una foto.

Y la tengo guardada para siempre.

Debajo de mi almohada como marcador de libros...


La guardé para que, cuando me sienta triste, abrir esa pagina, contemplar la foto, y pensar que, simplemente, debo vivir. Porque el resto sigue con su vida, y yo debo tratar de hacer lo mismo.


Es mi remedio para el alma, cuando la veo con el corazón.


Fue un instante tan intenso, que pese a todo, valió la pena...


Y ahora estoy aquí, contigo. Tratando de entender algo de lo que te digo mientras escribo.

Algún día lo entenderás.

Algún día, encontrarás todas las respuestas.